Beatriz Giovanna Ramírez en Pincelada rosa

viernes, 26 de agosto de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

“Apunte a lápiz” de René Rodríguez Soriano




La poesía de René Rodríguez Soriano es un remanso de sonidos llenos de belleza, delicadeza, elegancia  y aliento. Leer Apunte a lápiz es instalarse en una vieja casa llena de dignidad humana; en donde los lugares comunes se inauguran ante la luz de un poeta, que sabe tallar resonancias sentimentales en olores, en sensaciones luminosas, en melodías, en exuberancias. René transforma lo simple, en bello y estético, en un poemario profundo y vital. Sumergirse en la lectura de Apunte a lápiz es recibir el abrazo del mundo en los brazos cálidos de la madre amorosa, que sabe hacer pan dulce y mirar con ojos llenos de canto. Es caminar por las habitaciones de su mundo feliz y poético, sentir que la familia es el verso sagrado y que podemos aprender los colores y las formas, guiados por su mano y sin cuaderno.
Beatriz Giovanna Ramírez 

sábado, 9 de julio de 2011

"A taste of immadencity" de Fernando Prats

"Sí, la geometría tiene poesía, forma erótica, mirada que universaliza. Buenos Aires (ciudad lejana), se contempla en escenas semióticas, en movimientos con alma y vehículo; brújula teñida de permanencia y nostalgia.  Lo onírico en secuencias sutiles, en deseos atrapados por espejos, en sugerencias de un personaje-arquetipo universal."

 Beatriz Giovanna Ramírez 


A taste of immadencity, de fernandoprats



a taste of immadencity, publicado

The book "A taste of immadencity" features a selection of images shot by fernandoprats in Buenos Aires, 2011, part of the upcoming "Immadencity, Buenos Aires Contemporary Architecture according to fernandoprats". /// Nuevo: "A taste of immadencity" publicado. Se trata de un libro que anticipa la próxima edición de "Immadencity, Buenos Aires Contemporary Architecture according to fernandoprats".

ISBN 978-1-4477-6923-1

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Also available at Blurb.

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All of them were composed and framed during shooting in one day, with just a handheld camera, a lens and natural light. Postproduction was conceived as a way of emphasizing the singular, dense and immanent character of the city through a notably corporeal iconography in the area of Puerto Madero, and it is limited to obeying the histogram’s wishes.

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“A taste of immadencity is a wonderful photographic exploration of human created
urban geometry. These elements are distilled through Fernando Prats' lens
commenting on the interaction and tension between humans, architecture and nature.”
Jacob Schere

“Buenos Aires, en la cámara de Fernando Prats, es casi una evocación.
El espacio, la luz, las sombras, todo sirve a una serena poética de lo intangible
y, además, es innegable: ahí está Buenos Aires.”
Miguel Ruibal

“Great selection from a great artist. Pleasure for eyes and food for thought.”
Jurek Durczak


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fernandoprats.com


lunes, 4 de abril de 2011

"Construcción del vacío" de Juan Secaira

Foto Olaf  Speier
“La captación del ser de la imagen en la misma brevedad efímera de su ontología” 
“El exceso de espacio nos asfixia mucho más que su escasez”. Gastón Bachelard 
 Construir el vacío
en la imagen sonora 
 Sangre 
 soledad cruda 
desazón
hastío
lágrima
saliva
sudor
vulva que engulle
esperma
pestilente brisa
 Poder
incluso
llegar a
comer su corazón
 servido 
en una bandeja rebosada 
con hojas plásticas
iluminadas tenues y grises
 Sentir el desgarro del hombre 
praxis vital que sacude 
 Conmueve... 

 No hay engaños 
ni fábulas de amor 
ni pétalos
ni arrullos 
sólo una voz de
un hombre
y sus voces
 que van rugiendo a 


ese dios de la amargura 
que sólo llena de miseria

Beatriz Giovanna Ramírez
 
Juan Secaira (Quito) Poeta, narrador y ensayista. Licenciado en Comunicación y Literatura por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, trabaja como editor, profesor y articulista. Ha publicado un texto de redacción, 2005; el libro Obsesiones urbanas, ensayo crítico sobre la obra narrativa de Humberto Salvador, editorial El tábano, 2007, y el poemario Construcción del vacío, editorial Sarasvati, 2009, Nueva York, mención especial del premio de poesía Ángel Miguel Pozanco 2008 (España).

 Poemas selectos
Y JAMÁS SEREMOS UNO
La soledad absoluta
es vivir contigo
y sentir que jamás seremos uno
trinar silencioso de pájaros cansados
rugido ausente abandonado en el sereno
grito estéril en la flema del hogar.

Diálogo, jamás
solo ruptura, guerra y trincheras
como lobos hambrientos
asistimos a un día más
de la farsa rubricada y notariada.

La soledad más cruda
tener a alguien al lado
 y no sentir ni su hálito
ni pétalos ni arrullos,
únicamente la brisa pestilente
que corta nuestros rostros
ateridos ante tanta ausencia
en compañía.


BAILO SIN VOLUNTAD
Mientras me restriego en la imagen de tu vientre
como una mosca atrapada in fraganti en el calor
de algún ventanal.

Tú devoraste, como fiera loba de mar, un tajo de mis días,
inútil ignorarlo, peor intentar borrarlo de un solo envión.

Tragaluz de lo inconcreto, estás, aún sin estar
como la saliva, como el sudor, como la violencia diaria.

¿Para qué buscarte?, ¿para qué olvidarte?
si una voz crepuscular me dice que tú mueves los hilos
de este estrambótico baile
tan ululante y vacío como la absurda penitencia de Sísifo,
solo que la piedra soy yo.

OLVIDO
La hoja cayó del árbol,
tenue, plástica, única,
a la silente hierba.
Tal como tu vida se posó en la mía.
A ambas se las llevó el viento. 

“Poemas del corazón y guadaña” de Juan Benito


Foto: Fernando Prats


La poesía de Juan Benito posee formas geométricas que se empecinan en  trazar un estilo que reconoce estructuras, pentagramas, raíces y tonalidades de la poesía clásica, volviéndolos puntos, puntos continuos.
En “Poemas del corazón y guadaña”  cada pieza creada es la suma de adiciones líricas que respira la transición del verso, la rima, la métrica, la matemática de fondo que redime la poesía labrada, la que respira y transpira, aquella que, a mi modo de ver, es difícil de encontrar en estos días.
Leer este libro implica encontrarse frente a frente con la propuesta de un poeta despierto y sensible, dispuesto a re-crear la historia subjetiva de las emociones, pero sobre todo a resarcir la poesía, a resarcirla  y mecerla entre alejandrino, soneto, octava real, serventesio, espinela,  zéjel, escala métrica y por supuesto deleitarse con su rima jotabé. Los temas que a todos nos conmueven e interesan y que finalmente Juan Benito teje y nos entrega.
Beatriz Giovanna Ramírez 

A ti
(Serventesio dodecasílabos)
Si de un salto pudiera alcanzar la luna,
en bandeja de oro te la ofrecería,
ya no porque seas mejor que ninguna,
sino al ser la única por quien moriría.


¡Bendito Benedetti!
(Poema en Rima Jotabé)
Tenía falta la literatura
de la pluma amable, crítica y pura,
de un amante que nos hizo entender
que para amar, papel no ha menester,
y que al conjugar el verbo querer,
ni una estrella azul debemos poseer.
¡Bendito Benedetti! Voz osada
que defendió de forma encarnizada,
el amor y la vida y la amargura…
y nos regaló el inmenso placer
de su fiel poesía enamorada.
Poeta uruguayo por su nación,
mundial siempre ha sido su proyección.
Pues aún con el alma comprometida,
en denunciar la maldad fratricida…
¿Cómo obviar el poema, Bienvenida?
Y su sensibilidad sin medida.
¡Bendito Benedetti! Voz viajera
que de Montevideo a la Albufera,
el aire ha impregnado de esa emoción,
que nunca a nadie pasa inadvertida,
y mi alma convirtió en su costalera.

domingo, 17 de enero de 2010

"Pequeñas palabras" de Salvador Robles Miras

Foto: Fernando Prats
Si las palabras son semillas,
embriones de significado, 
portadoras de origen 
y de futuras plantas. 
Habrá que sembrarlas
para que germinen y crezcan.
Las palabras son simples, 
compuestas, 
derivadas y parasintéticas. 
Las palabras son
agudas,
llanas,
graves,
esdrújulas,
sobreesdrújulas. 
Las palabras son 
monosílabas,
bisílabas,
trisílabas,
polisílabas. 
Las palabras tienen fuerza,
presencia y acentos.
Las palabras se descifran, 
se persiguen y se descubren.
Las palabras son lenguaje. 
Las palabras abren las puertas 
o las cierran. 
Las palabras siempre buscan
labios para besar y liberarse. 
Las palabras son grandes. 
Las palabras son medianas. 
Las palabras son pequeñas. 
Las palabras nos acercan 
o nos alejan para siempre. 
Las palabras hacen el amor a los oídos, 
al aire por donde viajan y desaparecen, 
se olvidan o se recuerdan para siempre. 
A las palabras les gusta jugar y hacer reír.  
Hay palabras que se lanzan 
como cuchillos y hacen doler. 
Hay palabras que acarician y consuelan. 
Hay palabras que abrazan y estimulan. 
Hay palabras que sanan y desarman. 
Hay palabras que enamoran y que danzan. 
Hay tantas palabras para hacer 
un ramillete diario y regalarlo a la vida, 
a la esperanza, al amor, 
a la familia. 
Hay Pequeñas Palabras, 
de Salvador Robles que jamás se deben olvidar. 

Beatriz Giovanna Ramírez. 


Breve nota biográfica y bibliográfica:
Pequeñas palabrasSalvador Robles Miras nació en Águilas (Murcia), aunque reside en Bilbao desde los diez años. Está casado y tiene un hijo. Es periodista y pedagogo, y ha publicado hasta la fecha 18 libros: tres novelas (“Noche clara”, “La vida en la distancia” y “La luz del silencio”), cinco volúmenes de microrrelatos (“Los abuelos también van a la escuela”, “La escuela sin edad”, “Los ojos de la vida”, “Mirar es encontrar” y “Pequeñas palabras”) y once libros de ensayo, de psicopedagogía y literatura divulgativas. Trabaja en la redacción de “El Correo Español-El Pueblo Vasco. Ha colaborado en programas de Literatura y Pedagogía en la Radio Pública Vasca, la COPE y Punto Radio.  Ha conseguido varios galardones en diversos concursos internacionales de cuentos, entre otros: Premio de Microrrelatos de Rio Gallegos (Argentina), Premio Libro Radial de Libro Radial 2009, Premio Libro Televisivo de Venezuela, mención especial de honor en Certamen Internacional de Microficción de Garzón Céspedes, mención especial en el Certamen de Relato Corto de Santa Cruz de Bezana;  finalista, entre otros, en: Concurso de Relato Breve TMB, IV Certamen Literario de la Revista Ventura Morón de la Junta de Andalucía, Certamen de Relato Hiperbreve Universidad Internacional de Talarrubias, Concurso de Relato Breve Escuela de Letras, Premio de Relato Breve Jorge Luis Borges, Premio de Relatos Augusto Monterroso, finalista del Premio de Relato Corto Edgar Allan Poe.


Selección de microrrelatos: 


Feliz ignorancia



—Repite conmigo, hijo: Aquí y ahora, soy feliz.
—Aquí y ahora, soy feliz.
—Muy bien.
—Y, ahora, ¿qué, mamá?
—¿A qué te refieres?
—¿Qué se supone que debo hacer aquí y ahora que soy
feliz?
—Lo que quieras. Tienes sólo quince años y eres feliz,
hijo mío.
—Hace unos minutos, antes de proclamar que era feliz
aquí y ahora, también podía hacer lo que quisiera. ¿Cuál es la
diferencia entre ser feliz y no serlo?
—Que ahora sabes lo que antes ignorabas.
—Entonces, no debería haberlo sabido nunca.
—¿Por qué no?
—Porque creía que la felicidad era otra cosa muy diferente.
Y resulta que es lo mismo de siempre.


Redención lectora

Se llevó el libro de la Biblioteca con la intención de devolverlo,
pero, cuando lo leyó por primera vez, la tentación le
guiñó el ojo. Estaba impresionado con la historia que había
leído. Después de otras dos lecturas, más enriquecedoras incluso
que la primera, tomó la decisión de quedarse con el libro y
regalarle todas las lecturas que se merecía. Y a Doña Ética no
le importó.



Las piedras del mago

En su primera actuación en público, los asistentes lo expulsaron
a pedradas del escenario. Pero antes de huir, medio
descalabrado, el artista novicio, guiado por una intuición, se
agachó y recogió algunas piedras del suelo, las que le cupieron
en los bolsillos.
Un año más tarde, en el mismo teatro, los espectadores
que abarrotaban la sala lo despidieron con una prolongada
ovación. Las piedras que el artista aprendiz se había llevado
consigo hacía un año, después de miles de intentos fallidos
en la soledad de su casa, había conseguido transformarlas en
flores. Así se hizo mago.

El presente

Se ilusionó tanto con su proyecto, que todo su futuro se
hizo presente en el presente.



Refugio seguro

Cuando sintió que la melancolía se cernía sobre ella, la
muchacha lectora corrió hacia la Biblioteca, abrió un libro y se
metió dentro de él. Allí estaría a salvo.

Amor pequeño

—Si el amor es tan grande, ¿por qué me siento tan pequeño?
—Por eso, porque no hay amor en tu vida.
—Te equivocas. Mi mujer me ama.
—Lo sé, pero, y, tú, ¿la amas?


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