Beatriz Giovanna Ramírez en Pincelada rosa

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sábado, 19 de mayo de 2012

ANTES DE ENTRAR EN EL BOSQUE. Poemario de Beatriz Giovanna Ramírez Por: Miguel Ángel Yusta (Escritor y poeta).


"ANTES DE ENTRAR EN EL BOSQUE".
Poemario de Beatriz Giovanna Ramírez

Por: Miguel Ángel Yusta (Escritor y poeta).


Beatriz Giovanna Ramírez y Miguel Ángel Yusta, 19 de enero de 2012, en el Corte Inglés de Zaragoza 

Breve retrato y biografía de Beatriz Giovanna 

Beatriz Giovanna, colombiana, de Bogotá donde nace un cuatro de febrero de 1979, y afincada hace años en el levante español, en Polop, es una persona sutil y evanescente, delicada en apariencia pero llena de fuerza interior; inquieta y en permanente, aunque no alocada, actividad y con una enorme capacidad de creación y de transmisión. Su físico, bello y delicado, con la mirada suave aunque firme y una sonrisa que deshace distancias, esconde la personalidad de una mujer que camina venciendo dificultades y busca con tesón un lugar donde, al fin, encontrar la paz.
Beatriz Giovanna cultiva con primor la poesía lírica, ese género que algunos poetas parecen esquivar hoy, acogiéndose a la idea de que estos tiempos de prisas no son los más propicios para reflejar sentimientos e ideales amorosos “románticos”, que parecen ser barridos por el temporal de materialismo que azota por doquier.
Pero la poesía que descubre la intimidad del alma, siempre vive, resurge, permanece y emociona en las más diversas voces y en todo tiempo y lugar. ¿Por qué? Pues porque esa poesía es emoción, expresión de sentimientos, confidencia, sufrimiento, amor, desamor, dolor... y porque en muchas de las obras el poeta, la poeta, se vierte a corazón abierto y nos muestra los más hermosos y también los más oscuros e intrincados vericuetos de su espíritu, de sus sueños y de sus deseos
Todo poeta sueña con la utopía.   ¿Por qué no?”

¿Es posible hacer de este mundo un lugar más habitable y bello? Creo que es ésta una pregunta que subyace en toda obra literaria y poética. Porque la poesía  viene a ser una forma de vida y un modo de hacerla más bella y agradable.


La poesía está en todas partes: en el sufrimiento, en la soledad, en la tierra, en el mar…Hay poesía en esta mesa, en este papel, en el ruido de los coches, en el asfalto de la calzada, en cada movimiento de cualquier persona al otro lado de la calle y, desde luego en cada una de las personas que conocemos o que, sin conocerlas, pasan a nuestro lado y en cada sentimiento humano: amor, sufrimiento, odio...

La poesía no es sino admiración, perplejidad, asombro de existir. Y esa capacidad de asombro ha de surgir como algo natural; como la de una persona que hubiera caído del cielo y se diera cuenta, atónita, de su propia caída. El verso ha de surgir de forma tan natural como la naturaleza hace los árboles o la primavera las flores. Y el poema ha de ser consecuencia de un estado de ánimo y de una necesidad de expresarlo de manera poética y transmitirlo al resto de los humanos, como diciendo “mirad mi amor, mi sufrimiento, mi odio, mi grito ante la injusticia o mi deseo de paz...”
Beatriz Giovanna Ramírez y Miguel Ángel Yusta, Sede Universitaria de la Universidad de Alicante

 El poemario  “Antes de entrar en el bosque”, es un texto lleno de sensibilidad, en el que están esculpidos todos los surcos de la esperanza, de una delicada sensualidad, con un aroma especial y constituye un paseo reposado por el sentimiento y , ante todo, un permanente acto de reinventarse en la certeza de un renacer.

La poeta hace una declaración de intenciones en las primeras líneas de su libro, citando a tres escritores fundamentales en su devenir poético: Antonio Machado, Rabindranath Tagore y Roberto Bolaño. Y lo hace con citas que fundamentan y enmarcan la obra de Beatriz:
Renovación en Machado:

“Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera”.

Camino a través de las dificultades hacia el amor en Bolaño:

“En el camino de los perros mi alma encontró
a mi corazón. Destrozado, pero vivo,
sucio, mal vestido y lleno de amor”.

Esperanza en un futuro mejor, en Tagore:

Cada niño que viene al mundo nos dice:
“Dios aún espera del hombre”

y comienza con su poema “Mirada esférica”, con referencia nuevamente a Machado y a Juan Ramón y en la transcendencia de una mirada “cercana a la tierra” pero “soñadora y etérea”. En esa línea imaginaria, más que divisoria integradora, va a seguir navegando el poemario de Beatriz: esperanza, duda, fe y resolución luminosa porque la poeta abre el corazón o se destruye y desea abrirlo, pintarlo de colores felices, dibujarle también una sonrisa y escucharlo, como vemos en su poema “Corazón abierto”.
A partir de ahí, los versos se hacen narración lírica de un devenir vital, nos cuentan su amor, su andadura con el amado por un territorio a descubrir, las sensaciones, paisajes, gentes amigas, como en el poema “Amparo”: “Hay una mujer que me abraza y mira conmigo / el horizonte del mar y las montañas.”, para seguir, tal vez en solitario, mas siempre sonriendo, su camino: “Mujer: / No te derrumbes que a tu lado crece: la vida y la esperanza.”
Es un camino difícil, con vericuetos en los que la soledad pesa y el peligro acecha. La poeta vislumbra el “bosque” en el que va a entrar ese “bosque” en el que tiene que penetrar irremediablemente aunque teme el hacerlo:

En la eternidad del bosque
hay un silencio inmenso,
que suena y resuena en las hojas
y en los pájaros de agua.

Y aunque “Llueven soledades” nos dice:

Siempre hay una abertura
por la que se cuelan la luna,
el sol y las campanas.

(Avanzo entre el bosque
y la brisa juega con mi pelo.)

Las golondrinas surcan los cielos
y mi cuerpo es aire, tierra,
agua reflejada en el arroyo,
fuego en las trincheras.

(Avanzo entre el bosque
leyendo el libro de mis pasos
devorándolo todo, amándolo todo.)

Sigue caminando la poeta, recordando con nostalgia algunas páginas de su vida, de su infancia, siempre de la mano de sus poetas, de su poeta Antonio Machado. Revive el pasado sin dejar de caminar hacia el futuro: un paso atrás dos hacia adelante hacia un seguro renacimiento. Y se dice:

“Niña, el renacimiento es caminar a tu lado y de tu mano” (pág.38)

 Hay en ese camino espacios para el amor sensual, para el temido lenguaje de las mentiras, para la reflexión y el silencio y la poeta se serena en un hermoso poema final que lleva hacia el apacible horizonte de la esperanza y la paz, tal vez en una dimensión eterna, con la hermosa imagen de unos copos de algodón cayendo sobre su cabello como en un suave y nostálgico desenlace...

Los copos caen en mis cabellos
y van recorriendo el rizo
hasta llegar a mi oído.
Oigo la voz de mi abuela y no lloro.
Hace frío, mucho frío,
pero no lloro,
sólo caen copos de algodón.

Es el de Beatriz un bello poemario de plenitud. Pero para escribir esta obra de plenitud es indispensable haber hecho una larga travesía por el desierto. Afirmaba María Zambrano que “escribir es defender la soledad en que se está; es una acción que sólo brota desde el aislamiento; pero desde un aislamiento comunicable”. Y hasta que el poeta no asume ese aislamiento, hasta que no afronta el hueco de su existencia, no reconoce su verdadera condición de escritor. Sólo consigue llegar a ser lo que es, siendo escritor. Entonces se le revela su verdadero lugar, su verdadero espacio: la escritura, en cuyo centro resplandece la palabra.

 La poeta, además, como todo buen poeta, escribe por necesidad, porque nació para eso: como vuela un pájaro, como nada el pez, como crece la hierba. Está en su naturaleza. Pero además se hace en el día a día del trabajo, de la lectura, del silencio, sin dejarse llevar por los cantos de sirena que puedan entorpecer la plenitud de la obra.

Beatriz Giovanna posee – en mi opinión- un estilo con aspiración minimalista, a veces de verso muy breve lleno de expresividad poética  y otras en versificación larga que se sustenta en un ritmo seguro.
 
Su poesía está llena de retazos del inconsciente, de sensualidad y sabor poético típicamente femeninos.
Su técnica está en evolución y la poeta sublima el lenguaje y lo doma con recursos estéticos que lo hacen cercano y sincero. Acude a la abstracción con buen resultado. La expresión es dúctil, dulce y sutil y, en consecuencia, la poética es limpia y sincera y los versos, pulcramente elaborados, están llenos de amor, ilusión, pasión y sueños...

Y más allá de la forma, resulta necesario adentrarse en el contenido. Cuando un escritor, o escritora, comienza a escribir y a publicar, una vez alcanzada la plena madurez, surge espontáneamente la pregunta: ¿por qué ahora y no antes? Probablemente en ese instante cabría responder “porque antes estaba ocupado viviendo” Ese vivir representa el tiempo necesario para experimentar, para sufrir, para gozar, para acumular vivencias, emociones e ir construyendo un mundo que albergue el arte de la belleza poética.

Con esta perspectiva, el poeta va escogiendo sus temas. Rescata uno tras otro, como quien recoge pequeñas flores, los recuerdos, los miedos, la necesidad de romper los muros del silencio y los sueños
Hay poetas que  escriben por puro placer, porque gozan y se renuevan con cada palabra. Creo que Beatriz Giovanna puede pertenecer, o pertenece ya a este escogido grupo.

Pero será mejor dejar hablar a la poesía y a la poeta y que cada cual interprete el poema: tendrá tantas interpretaciones como lectores u oyentes y ahí, precisamente, reside la grandeza de la poesía. En este concierto de la palabra es el poeta el instrumento, su poema la partitura pero es el intérprete quien hará vibrar la palabra. Es ese lector diverso que en cada caso hará una interpretación de la obra poética.

Leed pues y degustad estos versos llenos de vida y sentimiento.
Enhorabuena Beatriz por tu poemario. Adelante con tus poemas.

Muchas gracias.

© Miguel Ángel Yusta, enero de 2012.

///


Miguel Ángel Yusta Pérez, zaragozano, poeta, tiene una larga trayectoria ligada a la literatura y los medios de comunicación. Es columnista del diario “Heraldo de Aragón”. Sus más recientes trabajos son los poemarios Luces y sombras, fotopoemas, con fotografías de C. Moncín (Gobierno de Aragón. 1999). Peregrino de ausencias (Unaluna 2006). Teoría de luz (2007). Reloj de arena (2008.).Senderos de amor y olvido (2008.). Ayer fue sombra (Aqua 2010, galardonado con el Primer Premio de la VI edición del Premio de Poesía de la D. del Gobierno de Aragón). Cancionero de coplas (Olifante 2011). El camino de tu nombre (Quadrivium 2011). También las recopilaciones Rincón de coplas (Unaluna 2006) y Artículos indefinidos (2010). Así como varios poemarios colectivos. Algunos de sus textos han sido recogidos, entre otras, en las revistas literarias Criaturas Saturnianas, Barataria, Alora e Imán, y tiene publicados diversos artículos relacionados con el folclore aragonés y con la copla, con cuya autoría ha obtenido numerosos premios.
A través de su cargo en la Junta Directiva de la Asociación Aragonesa de Escritores, organiza y participa en numerosas actividades literarias, presentaciones, ciclos, conferencias, jurados etc. Es actualmente Director adjunto de la revista literaria “Imán”.

miércoles, 15 de febrero de 2012

"Antes de entrar en el bosque" de Beatriz Giovanna Ramírez por Antonio Arroyo Silva





Beatriz Giovanna Ramírez recita ante la tumba de Miguel Hernández. Alicante, junio de 2010



Antes de entrar en el bosque hay otro bosque esperando, como el corazón de Antonio Machado, otro milagro de la primavera. Todos los seres humanos estamos aguardando ese milagro. Si de la muerte de un olmo resurge la vida, por qué no de la muerte de la persona querida. Y si este renacer no es posible desde el punto de vista físico por qué no renacer del desasosiego, de los hachazos que nos da la vida en el tronco de nuestro ser. La leyenda del ave Fénix: renacer del ocaso de las cenizas. Pero no desapego, no abandono o resignación. Ser ésta la energía que mueve el motor de la vida, la misma que hace soplar al viento que a su vez mueve los pájaros. Brújula del sentido en el fluir de la sangre.
 
Sin embargo, ésta no es la pregunta que Beatriz Giovanna Ramírez hace a los lectores de poesía. No por qué sino para qué. De ahí la presencia fundamental del epígrafe de Rabindranath Tagore, al principio de este poemario. Esa deidad presente o ausente, llámese Dios o Naturaleza, no va a responder. La respuesta está en el hombre, lo mismo que en el aire, las rocas o el olmo hendido por el rayo. No se trata de encontrar certezas, sino integrarse al equilibrio de la vida, ir más allá del simple pensamiento antropocéntrico que, por avatares de la historia humana, parte del pensamiento estigmatizado por un sistema patriarcal que hace que la poeta se encuentre con un lenguaje fronterizo entre éste y su propia visión diferenciada y marginal de mujer que se expresa con todo su estar adentro de sí, pero no como una opción radical y reemplazante, sino con una actitud dialogante. Así el yo lírico dialoga con el dolor que expresa el poeta Antonio Machado por la pérdida de su amada Leonor, incluso entran en liza el inmenso desgarramiento del desarraigo y exilio. El de ambos. Lo hace desde el lenguaje del amor, la unión de la carne de ambas poéticas. La unión en el acto amoroso de dos formas opuestas de aprehender la realidad que les circunda, todo desde ese latido de humanidad pura.
Es un hecho que la literatura hispanoamericana por su condición periférica (primero respecto al centro que fue España hasta la independencia, y después respecto a otros centros irradiadores como París o incluso Nueva York), se ha transformado en una visión renovadora dentro del ámbito de la lengua española, y, en este caso, de la poesía contemporánea. En este sentido, y en algunos más que apuntaré a continuación, me parece de suma importancia que una poeta colombiana comience su andadura con un diálogo con los poetas que más la acercan a su patria de adopción, pero siempre desde la cosmovisión y la tradición de ese ultramar, de ese mestizaje vital y poético que, junto a su conciencia femenina, definen su propuesta estética. Me llama la atención el que Beatriz Giovanna haya elegido sólo hombre-poetas como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Miguel Hernández. En principio parece un homenaje que les hace, buscando los territorios de sus versos para que los escuchemos a viva voz. Pero no se queda en la simple evocación o admiración por ellos, sino que interioriza o absorbe esa palabra dicha y escrita, esa atmósfera sensitiva y la funde o refunde a su propia palabra, no ya evocadora sino fundadora. Como si nuestros poetas se asomaran al verso de Beatriz a respirar desde su aliento enamorado. Y con ese amor, “ya no importa si sucio, mal vestido o destrozado”, como dice Roberto Bolaño, tener esa mirada circular que abra la ventana de este poemario, una mirada que va desde el universo literario, desde el bosque de las palabras, a este bosque de los sentidos. Así sentimos el pulso de la tristeza del poeta sevillano y la mirada total y asombrada de Juan Ramón que unas veces penetran en la carne del dolor del sujeto lírico femenino, y otras se licuan en su aliento pausado, envolvente y acariciante, como si salieran de la boca de una Proserpina.
 
Sí, Beatriz, la poesía es de este mundo, y en tus manos fluyen los ríos que traen la cosecha de los círculos de Dante. “Leer es recordar la piel de los sentidos”. Cuando leo este poemario tropiezo con la tierra que con su mirada circular triste y hermosa aguarda con la paciencia de una mujer el regreso de los hijos. La voz del campo nos trae un aroma de melancolía, el aroma del café caliente y de la prisa, la magua que busca amparo tras cada vuelta que le damos a la cucharilla para desleír el azúcar en la noche redonda de la taza. Pero no la magdalena, el líquido fluyendo por los labios al morder la magdalena. Con una mordida empezó la verdadera historia de la humanidad, huele a leche cálida, a maresía, a canela. A mujer. Así viene el recuerdo a la piel al poema, esa piel lejana en la piel sensitiva que lee el texto de su propia existencia, en el olor que viene de más adentro.
Leer a Juan Ramón Jiménez. El poeta puro que inauguró el espacio de su respiración. El que recordó la piel de los sentidos cuando se sintió uno en el Uno, que poco a poco se fue desnudando hasta encontrar la esencia de su deseo. Desde aquí mismo le habla Beatriz a sus Arias Tristes con la lengua del humus de su bosque.
Pero llega el amor pleno. Dicen que el amor absoluto y verdadero es una fusión total entre Eros y Thanatos. En su clímax no saber qué atributos le corresponden a uno y cuáles al otro, ni en qué momento temporal se está. Así que bajo aquella higuera desde donde Miguel Hernández invocó la muerte de su amigo o desde donde descansan sus huesos heridos de cárcel e injusticia, pajarea su alma colmenera para habitar en los altos andamios de las flores de una voz de mujer que penetra en su territorio de la palabra para amarlo por encima de la muerte. Pero no se trata de un amor metafísico, no un amor constante más allá de la muerte quevediano, sino el amor carnal de una mujer que desde el cuerpo de su poema le ofrece la manzana de su desnuda inocencia. Un amor entre filigranas y plumas, un amor realizado por la magia de la poesía cuando ésta es vida latente. De esta manera, nuestra poeta sufre en carne propia el dolor de Miguel Hernández. Como la misma Josefina Manresa.

“En esta prisión
amarilla de escayolas y quebrantos
van llegando tus cartas
que leo con fervor”.


Todo ello entre copos de algodón, que caen no del invierno sino ante el mismo frío de la existencia.
Conocí a Beatriz Giovanna Ramírez una noche cálida de finales de la primavera del año 2010, en el Club de Prensa de la ciudad de Alicante. Yo venía con retraso, pues tuve que hacer escala en Madrid en mi viaje desde Las Palmas. Largo viaje y larga la ilusión por el encuentro al que estábamos convocados por Poetas del Mundo y ANUESCA para celebrar el Centenario del nacimiento del poeta oriolano Miguel Hernández. Allí estaba recitando ella en el momento que llegué apresurado al local. Realmente conocía a Beatriz por Internet, por sus poemas, éstos y otros, por sus palabras llenas de sentido y sensaciones. Una alegría ver que la persona que conocí en esos momentos era la misma que aquélla virtual. Yo, que en ese entonces era un neófito de Internet, pude encontrarme con el abrazo fraterno, con el mismo dulzor que en la realidad de los pixeles. Lo mismo puedo afirmar de estos poemas que ahora salen a la estampa, unos poemas que ya tenían vida propia desde hace tiempo, la que le confirió su autora, gran amiga y cómplice en estos avatares de la poesía y la existencia de la humanidad. Es cierto, Beatriz, el renacimiento del ser humano no está en dejar sin hilos la madeja de Ariadna, sino en caminar a su lado y de su mano. La mano de una Ariadna niña.

Antonio Arroyo Silva
Gáldar, abril de 2011.


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Beatriz Giovanna Ramírez nace en Bogotá el 4 de febrero de 1979.

Es autora de "Antes de entrar en el bosque". Editorial: Editorial Quadrivium. Enero, 2012.

Ha colaborado para las Revistas Media Isla, Analecta Literaria -en las secciones Letra de Cambio y Palabra viva- como columnista y en Y sin embargo Magazine.
Algunos de sus poemas y microrrelatos han sido publicados en diferentes formatos, en periódicos, revistas académicas. literarias y artísticas. Traducidos al valenciano por Amparo Solbes, al búlgaro por Violeta Boncheva, al portugués por Oziella Inocencio, al rumano por Daniel Dragomirescu y al inglés por Alicia Pallas.
Segundo premio en el III Concurso de Literatura Hiperbreve del Cabildo de Canarias 2010 en Gran Canarias en junio de 2010.
Mención de honor en el Primer concurso internacional de poesía "Yo soy mujer" de Mujeres Poetas Internacional 2011.
Entre otros concursos literarios en los que ha sido finalista, uno de ellos en febrero de 2010 en el III Certamen microrrelatos de la Cadena SER Madrid Sur (94.4 FM).
Ha realizado numerosos recitales en España y Colombia, en la Casa de Poesía Silvia, en la Casa Museo de Miguel Hernández, en Bibliotecas públicas en Bogotá y Benidorm, en la Universidadde Alicante, en la Universidad Central de Colombia, en la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” y en la Casa de Cultura El Campello, el Castell de Guadalest. También ha participado en galas benéficas por Haití, Colombia, por los niños Saharauis, en el Benidorm Palace y en Casa Culturales en la Comunidad Valenciana.
Ha sido invitada al VIII, IX y X "Encuentro de Escritores" organizado por Anuesca en España y al Encuentro Internacional Homenaje a Miguel Hernández en Alicante 2010, y a la Gira Internacional de poetas de la tierra y amigos de la poesía (POETAP) en septiembre de 2010. Representó a Colombia, en los recitales “Versos comunicantes” "Poesía latinoamericana" celebrados en la Provincia de Alicante entre octubre y y noviembre de 2010. En el V Festival Internacional Palabra en el mundo del 19 al 21 de mayo de 2011 en Alicante.
Ha participado el Libro Anuario “Arte y Libertad IV” y “Arte y Libertad V” y "Arte y libertad VI" Arte Libre Galería en los años 2009, 2010 y 2011.
Ha participado en las publicaciones: "Escritor anónimo", antología de cuentos 2006 del Taller de escritores Universidad Central en Colombia."Antología de Poesía Poetas para el Siglo XXI". "I Gira Internacional en homenaje al Centenario del nacimiento de Miguel Hernández" Edit. POETAP, Poetas de la tierra y amigos de la poesía, Tarragona, 2010."Miguel Hernández" Hombre y poeta", Antología Homenaje Internacional, Editorial Punto Rojo Libros, con motivo de la celebración del centenario del poeta Miguel Hernández, ANUESCA, 2011. "Uni-versos para Somalía" Editorial Quadrivium, octubre 2011. The second Anthology of Contemporary Literary Horizon, Febrero de 2012.
En las revistas: Auca, Y sin embargo Magazine, EOI de Benidorm, Cinosargo y Contemporary Literary Horizon, entre muchas otras.
En junio de 2009 crea el blog Pincelada Rosa, recomendado en la Radio “Cadena SER Madrid Sur” y en páginas de escritores y poetas como José Manuel Contreras, Francisco Cenamor, Mujeres Poetas Internacional, Ana Prado Antúnez, entre otros.
Realizó estudios de Lingüística y Literatura en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas en Bogotá. Es Diplomada en Creación narrativa en la Universidad Central de Colombia.
Si quieres puedes escribirle a beatrizgiovannaramirez@hotmail.es.