Beatriz Giovanna Ramírez en Pincelada rosa

jueves, 17 de mayo de 2012

"Vamos a vestirnos de ninfas" La recuperación del imaginario colectivo de las mujeres en la obra de Beatriz Giovanna Ramírez por Angie Simonis en la Tertulia de Pensamiento Marginal. Ateneo de Madrid

Antes de entrar en el bosque, le dije a Beatriz en Facebook, tenemos que ponernos el disfraz de ninfas para no desentonar en los terrenos sagrados de la Madre Tierra. Habla Antonio Arroyo Silva en la introducción a tu poemario sobre el renacer de la vida, tan evidente en la primavera, y sobre la imposibilidad de que la deidad o la Naturaleza responda a tu pregunta del por qué o el para qué del renacimiento. Como ser humano del género masculino (que llamaré hombre a partir de ahora para simplificar) quizá no puede saber, no puede sentir lo que las mujeres “sabemos” porque lo “sentimos”: que la vida nunca muere, que es un ciclo eterno, el ciclo de la Madre Tierra, circular, eterno. Que la muerte y el renacimiento son inventos del hombre, mientras que la vida es invento exclusivo de la mujer. Y que nosotras, como seres humanos del género femenino (que llamaré mujer a partir de ahora) somos las representaciones humanas de la Diosa en la tierra.   
Cuando los hombres, como Machado, Juan Ramón Jiménez o Miguel Hernández se acercan a la naturaleza y a la vida y la intentan trascribir al lenguaje, se convierten en hijos de la Diosa y su alma se viste de mujer. Ya lo dijo Robert Graves, en su obra La Diosa Blanca, que el origen del lenguaje poético estaba vinculado a las ceremonias religiosas en honor de la Diosa y que este lenguaje fue corrompido por los hombres patriarcales cuando impusieron el culto a los dioses solares, mucho antes, incluso, de que Apolo se adueñara de Delfos. El tema de los poetas primigenios era el ciclo de las trece lunas, el del nacimiento, muerte y resurrección del año agrario, simbolizado como el dios, el hijo de la Diosa y que después adquiriría múltiples nombres: Tammuz, Dumuzi, Adonis, Dioniso, Mitra, Jesucristo... Los poetas verdaderos para Graves eran los eternos enamorados de la Diosa, su musa, trascriptores de lo pre-racional, para los que ella era su patrona, el ama y señora de su inspiración y su acción vital. La poesía es una revelación de la Musa o Diosa, que sólo puede darse en estado de trance y que nada tiene que ver con el conocimiento racional o la inteligencia, sino con el instinto y el estado onírico. El lenguaje de los mitos y los símbolos era fácil en tiempos de adoración a la Triple Diosa y se hizo confuso con el tiempo. Apolo impuso la razón sobre la poesía y la poesía perdió la magia y se convirtió en un ejercicio formal, que sólo podían practicar los hombres alejados de la Diosa. Se codificó en la escritura, cuyo acceso fue negado a las mujeres, y su magia y poder, basados en el hálito sagrado de la palabra oral, se perdió en la noche de los tiempos.
Pero incluso estos poetas solares, hijos de Apolo, guardaban en su subconsciente el recuerdo de la Madre y por eso convirtieron a la Luna en el símbolo poético universal e imperecedero que sigue siendo, y por ello cuando cantan a la Madre Tierra su voz nos suena tan auténtica, tan real… Siento mucha tristeza de que haya tantos hombres (y también mujeres) que no conozcan, que no sientan a la Diosa, que no puedan cantarla en su corazón, que sigan buscando los porqués y los paraqués en lugares donde nunca van a encontrarlos, en la ciencia, en la filosofía, en la ambición, en la lucha, en la posesión… porque está tan cerca (y tan lejos) como pueda estarlo el interior de uno mismo.
Nosotras, las mujeres, no perdimos la magia del lenguaje poético porque la magia está en nosotras desde que nacemos al ser, como somos, reproducciones fieles de nuestra madre, la Diosa. Está guardada, en forma de espiral acuática, entre las paredes de nuestro útero. Nuestro drama no es que la hayamos perdido, sino que no lo sabemos. Nos robaron la conciencia de este don cuando nos sometieron y subordinaron y nos expulsaron del templo, y llegaron otros dioses que creaban el mundo sentados en el trono de la palabra, practicar la sexualidad, sin gestar, sin parir, sin amamantar. Nacer, crear, dejó de ser realidad y se convirtió en un juego de palabras simbólicas.
Pero las mujeres, aunque ya no lo “sabemos” racionalmente (porque ¡es imposible!), afortunadamente, lo intuimos y lo convertimos en cuerpo y sangre poética cuando escribimos (cuando cantamos) poesía y lo perdemos, lamentablemente, cuando hacemos ejercicios poéticos según las lecciones de los profesores apolíneos, los que decretan cuántos versos y estrofas han de tener los sudores de nuestros partos. Nuestros versos son de sangre, la sangre menstrual que limpia periódicamente nuestra alma, la única sangre que no se derrama como consecuencia de la violencia, la que se usaba durante siglos para fertilizar los campos y que terminaron también por robarnos para despilfarrarla empapada en un tampax de celulosa arrojado al vertedero.
Perseo decapitó a Medusa para apoderarse de su caballo sagrado, Apolo mató a Pitón para apoderarse de su sabiduría, Teseo engañó a Adriana para apoderarse de su reino, un reino que después despreció abandonando a su princesa sacerdotisa cobardemente mientras dormía (menos mal que andaba por allí Dionisos y la elevó con él al olimpo correspondiente, mientras Teseo continúo con sus jueguecitos sangrientos de game boy en versión aquea. Nos han contado que Medusa era un monstruo horroroso, que Pitón era una serpiente dragón maligna y que Adriana era una princesa ingenua y, además, traidora. Y lo hemos creído. No sabemos que Medusa y Pitón son representaciones de la Diosa en su faceta de Madre Terrible y que Adriana era una diosa. También nos contaron que Penélope se pasó la vida esperando a Ulises, teje que teje, y se les olvidó añadir el pequeño detalle de que mientras su maridito se dedicaba mariposear de diosa en diosa y de sirena y sirena, su esposa se ocupaba de la ardua tarea de reinar en Ítaca.
No sabemos la mayoría de las mujeres que esas historias que nos han contado sobre diosas y reinas, y que llamamos mitos, no son más que versiones, remakes que contienen una mezcla de verdad y de mentira, una suerte de justificación por haberse apoderado del poder de la magia y que, como versiones, tienen un original perdido en la noche de los tiempos. Una magia robada que no supieron usar y que convirtieron en razón, ese sol deslumbrante que no nos deja ver lo que está más allá de lo visible, lo lunar, lo intuitivo, lo femenino.
También nos contaron que nosotras, las mujeres, éramos inferiores, que no teníamos alma, ni inteligencia, que pertenecíamos a la oscuridad, al voluble concepto llamado pecado, el peccatum, latino que significaba trasgresión voluntaria de un precepto tenido por bueno, que era hamartia, fallar el blanco, para los griegos, y que significaba olvido de algo presente para los arameos. Y para la tradición judeocristiana el pecado era el alejamiento de la voluntad de Dios. Y nosotras, con nuestra razón recién estrenada, lo creímos y, para no desviarnos de la ley del dios usurpador, no quisimos transgredirla para no quedarnos solas y vulnerables, para protegernos de la amenaza de ser esclavas, concubinas o esposas, dejamos de sentir nuestro poder y fuimos negadas y subordinadas y creímos que esa era nuestra condición “natural”, como Aristóteles, San Pablo y San Agustín habían decretado.
Afortunadamente, hemos aprendido a desobedecer, a rebelarnos, a pecar, en una palabra, por fin nos hemos comido la manzana nosotras solitas, sin ofrecérsela a nadie y con ello, ya podemos determinar qué es el bien y el mal. Estamos recuperando nuestra propia sabiduría y hemos dejado de creer muchas mentiras. No somos inferiores, no somos tontas sin alma y no existen los príncipes azules.  
En el momento que dejamos de creerlo, ahora, después de cinco mil años de patriarcado, hemos ido recuperando nuestro poder. Ya podemos hablar de tú a tú con Machado, con Juan Ramón y con Miguel Hernández, como hace Beatriz, pero con nuestro propio lenguaje, con nuestra propia poesía. Ya sólo nos queda convencernos y podremos hacer todo lo demás, que no es lo que hacen los hombres, sino lo que nosotras, como mujeres, queremos hacer. Y eso Beatriz lo sabe y yo sé que lo sabe.
Somos magas, somos diosas y sacerdotisas, como Adriana. Y si un hombre nos engaña y abandona, si mil hombres nos engañan y abandonan, nos despertamos de nuestra pequeña siesta en Naxos y nos sacudimos el dolor del abandono como de un traje pasado de moda y nos convertimos en diosas junto a Dioniso, el dios de la libertad y el éxtasis, el símbolo de la vida indestructible, y celebramos nuestra bacanal, nuestro akelarre, en la arboleda, en el bosque de los sentidos.
Pero antes de entrar en el bosque nos despojaremos de nuestros ropajes de miedo, de inseguridad, de culpabilidad, hechos con el hilo de la dependencia, con ese hilo que nos ataba a una naturaleza que no es la nuestra, sino la que nos contaron que era la nuestra. Y ya desnudas de mentira nos pondremos el disfraz de ninfas, que no es otro que el de nuestra propia piel y nuestro propio lenguaje, hecho de hojas, de frutos y de flores, salpicado de la sangre de nuestros partos, y bailaremos la danza que nos apetezca, y cantaremos los versos de nuestra verdad, como hace Beatriz, los que hemos escrito apoyadas en un roble, el de nuestra fortaleza, el de nuestra verdad.
Esa verdad que espera la Madre que gritemos, paciente, con su mirada esférica que todo lo abarca. Que necesitamos gritar con el corazón abierto para no ser destruidas, que pintamos cada día, con infinito esfuerzo, de colores felices. Cuando escuchamos los ladridos de los perros bajo la luna, cuando contamos los garbanzos de la comida que damos a nuestros hijos con miedo de que no sean suficientes, cuando sentimos el aroma de los naranjos al ser besadas, cuando buscamos las amparos que nos consuelen con su voces de leña, cuando nos columpiamos en espadas y cicatrices para curar nuestras heridas, cuando guardamos nuestra felicidad en un laberinto vigilado por el amor de unos ojos rasgados. Esa verdad que será grito en el bosque silencioso, sacudiéndose del pelo la lluvia de las soledades, desmaquillándose el rostro de violencia y rencor, vaciando los cajones de innecesaridades, olvidando el miedo a las espinas del lenguaje porque será más poderoso que ellas el aroma y el terciopelo de los versos. Una verdad contenida en el infinito espacio de una hoja de roble.    
Ayer, hablando de heridas en el pasado, abrí sin querer una puerta dolorosa para mi amiga Beatriz y hoy, quiero cerrar ese círculo de dolor y transformarlo en un discurso de poder y afirmación para ella. Qué mejor método para ello que el sortilegio. Invoco, con este poema sortilegio, las fuerzas invisibles y efectivas de nuestra propia palabra y nuestro propio discurso:


LA BELLA DURMIENTE DESPIERTA

Las princesas de hoy
ya no sueñan con príncipes.
Han descubierto por fin
que los hombres no tienen sangre azul,
que sólo quieren follar
a mujeres que ya no están dormidas
y que, en lugar de amor verdadero,
despiertan en ellas
decepción y rabia
y en el mejor de los casos,
un amargo sabor de resaca.
Los príncipes de hoy
ya no cabalgan en briosos corceles
rescatando bellas damas
ATENEO DE MADRID. Sala: Nueva Estafeta. 
 María Sangüesa, Angie Simonis, Beatriz Giovanna Ramírez


de malvados y dragones.
Son débiles, inseguros,
fuman porros
y se hacen rayas
y hay un alto porcentaje
de eyaculadores precoces y gays.
Lo malo de toda esta cuestión
es un vacío para la literatura,
que tendremos que inventar
otros cuentos
para los hijos del futuro,
donde las damas
rescaten a otras damas
mientras ellos discuten sobre fútbol.  

Angie Simonis.
Domingo, 29 de abril de 2012, Madrid.

En la Tertulia de Pensamiento Marginal: "Vamos a vestirnos de ninfas" La recuperación del imaginario colectivo de las mujeres en la obra de Beatriz Giovanna Ramírez, Por: Angie Simonis, Filóloga Hispánica y Doctoranda en Estudios Pluridisciplinares de Género del CEM (Centro de Estudios de la Mujer) de la Universidad de Alicante.
Lugar: ATENEO DE MADRID.
Dirige: María Sangüesa.

Sala: Nueva Estafeta.


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Biobibliografía

Angie Simonis. Soy Licenciada en Filología Hispánica y ultimo mi tesis doctoral en Estudios Pluridisciplinares de Género del CEM (Centro de Estudios de la Mujer) de la Universidad de Alicante, bajo la dirección de la catedrática de literatura Carmen Alemany Bay.
            En mi faceta profesional como docente, he impartido asignaturas relacionadas con la literatura de mujeres y el cine español desde la perspectiva de género en CIEE, programa para universitarios estadounidenses en la Universidad de Alicante. En la actualidad imparto cursos y talleres sobre cine, literatura y mitología de mujeres, como medio de prevenir las múltiples formas de la violencia sexista y fomentar el feminismo, difundiendo su cultura y tradición.
            Por lo que respecta a mi labor como investigadora, hasta 2009 mis investigaciones se centraron en el lesbianismo, con la culminación de la publicación de mi trabajo (DEA) Yo no soy esa que tú te imaginas: el lesbianismo en la narrativa española del siglo XX a través de sus estereotipos, 2009, en la colección Nueva Lilith, también del CEM. Este año también vio la luz mi artículo “Lesbofilia: asignatura pendiente del feminismo español” en Ana María Vigara Tuste (Dir.), De igualdad y diferencias: diez estudios de género, Madrid, Huerga y Fierro, 2009. En 2008 se publicó mi artículo “Yo no soy esa que tú te imaginas: representación y discursos lesbianos en la literatura española” en Raquel Platero (Coord.), Lesbianas, discursos y representaciones, Editorial Melusina. En 2007, «Creatividad femenina en el arte de la palabra. La imagen de las mujeres lesbianas en el siglo XXI» en Jornades 30 anys de feminisme al País Valencià, Allò que fem, allò que volem, 1-2/12/2007, Resum de ponències, taules redones, tallers i comunicacions, Asamblea de Jornades Feministes País Valencià/ Tàndem Edicions, 2007.
            En 2010 publiqué “Retratos en sepia: las imágenes literarias de las lesbianas a principios del siglo XX”, en Elina Norandi (Coord.), Ellas y nosotras. Estudios lesbianos sobre literatura escrita en castellano, Editorial Egales, 2010. En 2011 “Victimismo y palimpsesto lesbiano en la narrativa de Carmen Riera y Montserrat Roig” en Accions i reinvencions, Colección “Cuerpos que cuentan”, Barcelona, Edicions UOC.
            Anteriormente, fui la editora de Amazonia: retos de visibilidad lesbiana (Volumen 2 de Cultura, Homosexualidad y Homofobia), Editorial Laertes, 2007, en colaboración con Félix Rodríguez González) y compiladora en Educar en la Diversidad, Barcelona, Laertes, 2005. En estos mismos volúmenes soy autora de la introducción y de los artículos «En busca del lenguaje perdido. Sobre la crítica feminista lesbiana en España» y «Silencio a gritos: discurso e imágenes del lesbianismo en la literatura».
            En colaboración con Marta Blanco Fernández, editamos Naturaleza de Mujer (Diputación provincial de Alicante / Concejalía de la Mujer, Ayuntamiento de Villajoyosa, 2004).
            Por lo que respecta a mi faceta creadora, obtuve el primer premio en relato corto con «Lágrimas azules», II Certamen de Relato Corto, Asociación de Mujeres “Horizonte de Rute” y Excmo. Ayuntamiento de Rute, Córdoba, 2003. Y fui finalista con «Malva y romero», en I Concurso de Relatos Cortos RQTR, Madrid, 2004.
            En 1996 se publicó mi libro de memorias Yo persona, diario de una superviviente, Distribuciones Margenal, Valencia.
            Como poeta, tengo los poemarios inéditos: El corazón en la palabra (2000), El olimpo cotidiano (2004), Nadires y Cenits (2008), y Artemisa ama a Isis (2009).

            En la actualidad, por lo que respecta a mi faceta investigadora, he abandonado la línea de la literatura lesbiana y he centrado mi tesis doctoral en la investigación sobre la espiritualidad femenina, cuyo título provisional es La Diosa: un discurso en torno al poder de las mujeres.
            Este mismo año de 2012 trabajo en la coordinación del volumen nº 20 de la revista Feminismos, del CEM, La Diosa y el poder de las mujeres. Reflexiones sobre la espiritualidad femenina en el siglo XXI.

miércoles, 15 de febrero de 2012

"Antes de entrar en el bosque" de Beatriz Giovanna Ramírez por Antonio Arroyo Silva





Beatriz Giovanna Ramírez recita ante la tumba de Miguel Hernández. Alicante, junio de 2010



Antes de entrar en el bosque hay otro bosque esperando, como el corazón de Antonio Machado, otro milagro de la primavera. Todos los seres humanos estamos aguardando ese milagro. Si de la muerte de un olmo resurge la vida, por qué no de la muerte de la persona querida. Y si este renacer no es posible desde el punto de vista físico por qué no renacer del desasosiego, de los hachazos que nos da la vida en el tronco de nuestro ser. La leyenda del ave Fénix: renacer del ocaso de las cenizas. Pero no desapego, no abandono o resignación. Ser ésta la energía que mueve el motor de la vida, la misma que hace soplar al viento que a su vez mueve los pájaros. Brújula del sentido en el fluir de la sangre.
 
Sin embargo, ésta no es la pregunta que Beatriz Giovanna Ramírez hace a los lectores de poesía. No por qué sino para qué. De ahí la presencia fundamental del epígrafe de Rabindranath Tagore, al principio de este poemario. Esa deidad presente o ausente, llámese Dios o Naturaleza, no va a responder. La respuesta está en el hombre, lo mismo que en el aire, las rocas o el olmo hendido por el rayo. No se trata de encontrar certezas, sino integrarse al equilibrio de la vida, ir más allá del simple pensamiento antropocéntrico que, por avatares de la historia humana, parte del pensamiento estigmatizado por un sistema patriarcal que hace que la poeta se encuentre con un lenguaje fronterizo entre éste y su propia visión diferenciada y marginal de mujer que se expresa con todo su estar adentro de sí, pero no como una opción radical y reemplazante, sino con una actitud dialogante. Así el yo lírico dialoga con el dolor que expresa el poeta Antonio Machado por la pérdida de su amada Leonor, incluso entran en liza el inmenso desgarramiento del desarraigo y exilio. El de ambos. Lo hace desde el lenguaje del amor, la unión de la carne de ambas poéticas. La unión en el acto amoroso de dos formas opuestas de aprehender la realidad que les circunda, todo desde ese latido de humanidad pura.
Es un hecho que la literatura hispanoamericana por su condición periférica (primero respecto al centro que fue España hasta la independencia, y después respecto a otros centros irradiadores como París o incluso Nueva York), se ha transformado en una visión renovadora dentro del ámbito de la lengua española, y, en este caso, de la poesía contemporánea. En este sentido, y en algunos más que apuntaré a continuación, me parece de suma importancia que una poeta colombiana comience su andadura con un diálogo con los poetas que más la acercan a su patria de adopción, pero siempre desde la cosmovisión y la tradición de ese ultramar, de ese mestizaje vital y poético que, junto a su conciencia femenina, definen su propuesta estética. Me llama la atención el que Beatriz Giovanna haya elegido sólo hombre-poetas como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Miguel Hernández. En principio parece un homenaje que les hace, buscando los territorios de sus versos para que los escuchemos a viva voz. Pero no se queda en la simple evocación o admiración por ellos, sino que interioriza o absorbe esa palabra dicha y escrita, esa atmósfera sensitiva y la funde o refunde a su propia palabra, no ya evocadora sino fundadora. Como si nuestros poetas se asomaran al verso de Beatriz a respirar desde su aliento enamorado. Y con ese amor, “ya no importa si sucio, mal vestido o destrozado”, como dice Roberto Bolaño, tener esa mirada circular que abra la ventana de este poemario, una mirada que va desde el universo literario, desde el bosque de las palabras, a este bosque de los sentidos. Así sentimos el pulso de la tristeza del poeta sevillano y la mirada total y asombrada de Juan Ramón que unas veces penetran en la carne del dolor del sujeto lírico femenino, y otras se licuan en su aliento pausado, envolvente y acariciante, como si salieran de la boca de una Proserpina.
 
Sí, Beatriz, la poesía es de este mundo, y en tus manos fluyen los ríos que traen la cosecha de los círculos de Dante. “Leer es recordar la piel de los sentidos”. Cuando leo este poemario tropiezo con la tierra que con su mirada circular triste y hermosa aguarda con la paciencia de una mujer el regreso de los hijos. La voz del campo nos trae un aroma de melancolía, el aroma del café caliente y de la prisa, la magua que busca amparo tras cada vuelta que le damos a la cucharilla para desleír el azúcar en la noche redonda de la taza. Pero no la magdalena, el líquido fluyendo por los labios al morder la magdalena. Con una mordida empezó la verdadera historia de la humanidad, huele a leche cálida, a maresía, a canela. A mujer. Así viene el recuerdo a la piel al poema, esa piel lejana en la piel sensitiva que lee el texto de su propia existencia, en el olor que viene de más adentro.
Leer a Juan Ramón Jiménez. El poeta puro que inauguró el espacio de su respiración. El que recordó la piel de los sentidos cuando se sintió uno en el Uno, que poco a poco se fue desnudando hasta encontrar la esencia de su deseo. Desde aquí mismo le habla Beatriz a sus Arias Tristes con la lengua del humus de su bosque.
Pero llega el amor pleno. Dicen que el amor absoluto y verdadero es una fusión total entre Eros y Thanatos. En su clímax no saber qué atributos le corresponden a uno y cuáles al otro, ni en qué momento temporal se está. Así que bajo aquella higuera desde donde Miguel Hernández invocó la muerte de su amigo o desde donde descansan sus huesos heridos de cárcel e injusticia, pajarea su alma colmenera para habitar en los altos andamios de las flores de una voz de mujer que penetra en su territorio de la palabra para amarlo por encima de la muerte. Pero no se trata de un amor metafísico, no un amor constante más allá de la muerte quevediano, sino el amor carnal de una mujer que desde el cuerpo de su poema le ofrece la manzana de su desnuda inocencia. Un amor entre filigranas y plumas, un amor realizado por la magia de la poesía cuando ésta es vida latente. De esta manera, nuestra poeta sufre en carne propia el dolor de Miguel Hernández. Como la misma Josefina Manresa.

“En esta prisión
amarilla de escayolas y quebrantos
van llegando tus cartas
que leo con fervor”.


Todo ello entre copos de algodón, que caen no del invierno sino ante el mismo frío de la existencia.
Conocí a Beatriz Giovanna Ramírez una noche cálida de finales de la primavera del año 2010, en el Club de Prensa de la ciudad de Alicante. Yo venía con retraso, pues tuve que hacer escala en Madrid en mi viaje desde Las Palmas. Largo viaje y larga la ilusión por el encuentro al que estábamos convocados por Poetas del Mundo y ANUESCA para celebrar el Centenario del nacimiento del poeta oriolano Miguel Hernández. Allí estaba recitando ella en el momento que llegué apresurado al local. Realmente conocía a Beatriz por Internet, por sus poemas, éstos y otros, por sus palabras llenas de sentido y sensaciones. Una alegría ver que la persona que conocí en esos momentos era la misma que aquélla virtual. Yo, que en ese entonces era un neófito de Internet, pude encontrarme con el abrazo fraterno, con el mismo dulzor que en la realidad de los pixeles. Lo mismo puedo afirmar de estos poemas que ahora salen a la estampa, unos poemas que ya tenían vida propia desde hace tiempo, la que le confirió su autora, gran amiga y cómplice en estos avatares de la poesía y la existencia de la humanidad. Es cierto, Beatriz, el renacimiento del ser humano no está en dejar sin hilos la madeja de Ariadna, sino en caminar a su lado y de su mano. La mano de una Ariadna niña.

Antonio Arroyo Silva
Gáldar, abril de 2011.


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Beatriz Giovanna Ramírez nace en Bogotá el 4 de febrero de 1979.

Es autora de "Antes de entrar en el bosque". Editorial: Editorial Quadrivium. Enero, 2012.

Ha colaborado para las Revistas Media Isla, Analecta Literaria -en las secciones Letra de Cambio y Palabra viva- como columnista y en Y sin embargo Magazine.
Algunos de sus poemas y microrrelatos han sido publicados en diferentes formatos, en periódicos, revistas académicas. literarias y artísticas. Traducidos al valenciano por Amparo Solbes, al búlgaro por Violeta Boncheva, al portugués por Oziella Inocencio, al rumano por Daniel Dragomirescu y al inglés por Alicia Pallas.
Segundo premio en el III Concurso de Literatura Hiperbreve del Cabildo de Canarias 2010 en Gran Canarias en junio de 2010.
Mención de honor en el Primer concurso internacional de poesía "Yo soy mujer" de Mujeres Poetas Internacional 2011.
Entre otros concursos literarios en los que ha sido finalista, uno de ellos en febrero de 2010 en el III Certamen microrrelatos de la Cadena SER Madrid Sur (94.4 FM).
Ha realizado numerosos recitales en España y Colombia, en la Casa de Poesía Silvia, en la Casa Museo de Miguel Hernández, en Bibliotecas públicas en Bogotá y Benidorm, en la Universidadde Alicante, en la Universidad Central de Colombia, en la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” y en la Casa de Cultura El Campello, el Castell de Guadalest. También ha participado en galas benéficas por Haití, Colombia, por los niños Saharauis, en el Benidorm Palace y en Casa Culturales en la Comunidad Valenciana.
Ha sido invitada al VIII, IX y X "Encuentro de Escritores" organizado por Anuesca en España y al Encuentro Internacional Homenaje a Miguel Hernández en Alicante 2010, y a la Gira Internacional de poetas de la tierra y amigos de la poesía (POETAP) en septiembre de 2010. Representó a Colombia, en los recitales “Versos comunicantes” "Poesía latinoamericana" celebrados en la Provincia de Alicante entre octubre y y noviembre de 2010. En el V Festival Internacional Palabra en el mundo del 19 al 21 de mayo de 2011 en Alicante.
Ha participado el Libro Anuario “Arte y Libertad IV” y “Arte y Libertad V” y "Arte y libertad VI" Arte Libre Galería en los años 2009, 2010 y 2011.
Ha participado en las publicaciones: "Escritor anónimo", antología de cuentos 2006 del Taller de escritores Universidad Central en Colombia."Antología de Poesía Poetas para el Siglo XXI". "I Gira Internacional en homenaje al Centenario del nacimiento de Miguel Hernández" Edit. POETAP, Poetas de la tierra y amigos de la poesía, Tarragona, 2010."Miguel Hernández" Hombre y poeta", Antología Homenaje Internacional, Editorial Punto Rojo Libros, con motivo de la celebración del centenario del poeta Miguel Hernández, ANUESCA, 2011. "Uni-versos para Somalía" Editorial Quadrivium, octubre 2011. The second Anthology of Contemporary Literary Horizon, Febrero de 2012.
En las revistas: Auca, Y sin embargo Magazine, EOI de Benidorm, Cinosargo y Contemporary Literary Horizon, entre muchas otras.
En junio de 2009 crea el blog Pincelada Rosa, recomendado en la Radio “Cadena SER Madrid Sur” y en páginas de escritores y poetas como José Manuel Contreras, Francisco Cenamor, Mujeres Poetas Internacional, Ana Prado Antúnez, entre otros.
Realizó estudios de Lingüística y Literatura en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas en Bogotá. Es Diplomada en Creación narrativa en la Universidad Central de Colombia.
Si quieres puedes escribirle a beatrizgiovannaramirez@hotmail.es.

domingo, 1 de enero de 2012

“Tríptico de la mujer hambrienta” de Beatriz Giovanna Ramírez en "Uni-versos para Somalía" por Bernardo Silfa Bor



Una diminuta mirada al “Tríptico de la mujer hambrienta” de Beatriz Giovanna Ramírez por Bernardo Silfa Bor 



Como amante de la buena literatura cuando me acerco a un texto lo hago con la necesidad del deleite placentero y el aprendizaje que puede dejarme el autor en él. Con mi acercamiento busco conocer las circunstancias, los estados y los niveles del texto y el autor en unicidad. Esto es así porque siempre he creído que cada creador es la medida de sus vivencias, de su espacio, de su tiempo, de las dinámicas existenciales que se generan en su derredor, dentro y fuera de sí, igual sus textos. Cuando llega a mis manos un poema mi lectura raya la búsqueda en él de mí propia esencia: lo que creo, pienso, siento, afirmo, niego. En cada texto busco la satisfacción de saberme íntegramente parte de ese mundo paralelo que me goza y gozo en cada lectura. Para mí es un estadío de libertad.

En ese sentido, me reafirmo con esta poemática tríptica que Beatriz ha puesto en las pupilas de mis ojos lectores. Y me reafirmo en ella porque me da, también, la oportunidad de usarla para negar la sombría afirmación de que ¨cuando el poeta dialoga consigo mismo desde, y para, el otro sus acciones vitales en el poema, éste (el poeta y el poema mismo) está desandando lo ya andado por el poema¨. Y lo niego porque soy consciente de que tal afirmación significa limitarle, al texto y al autor, sus fronteras y posibilidades. En mi entender cada texto, cada autor es una múltiple infinitud de posibilidades. No existe lo finito en el poema ni en el autor de esta Era, por lo que es válido que una de las relaciones intrínsecas entre el poeta y el poema sea ese dialogo que muchos desean arrebatarle.

Desconocer ese nivel y esa relación íntima y conversacional es afirmar estaticidad en las dinámicas geométricas que respira la actualidad de los discursos poéticos y estéticos en el campo de una pragmática de creatividad como lo es el poema. Sostener estos planteamientos es asumirse desconocedor de los nuevos enfoques del pensamiento en donde el multiculturalismo y lo interdisciplinario como tendencia de actualidad solidifican el hibridismo que somos como esencias sociales, humanas y artísticas.

Desde este ¨TRIPTICO DE LA MUJER HAMBRIENTA¨ Nos circunda y nos permea el destello del arcoíris como sendas, puertas, ventanas, direcciones... como opciones posibles de ser, decir y hacer el texto desde los mismos tejidos del hambre y los delirios encarnizados poema en la mujer o /y en la mujer que dibuja el poema con su flor adolescente desde el horizonte de sus vértigos que también son los nuestros.

Así, este TRIPTICO de Beatriz, nos dice, nos enuncia, nos anuncia, nos muestra y nos denuncia las vicisitudes y los viacrucis que laceran la existencia de estas sociedades humanas adoloridas y risueñas. Y en este texto lo hace desde la otra mujer que vive en ella siendo ella y la otra en el poema como cotidianidad.

Así, también, Beatriz desde este su poema TRIPTICO, nos recuerda que nuestros monstruos siguen ahí, que nunca se han marchado, que nunca han dejado de acariciarnos el alma por más llenas o vacías que estén nuestras viseras. Leernos en su poema nos recuerda que los monstruos que habitamos y nos habitan sólo han ascendido a otro estadío de monstruosidad, el de la incertidumbre que corroe las esferas vivas de estas sociedades injustas llenas de desigualdades e ignominias que vociferan sus plegarias como dunas de voces secas en el desierto de la perversidad de este orbe.

Este ¨TRIPTICO DE LA MUJER HAMBRIENTA¨ reafirma ese dialogo del que hablo ya que él existe entre la poeta y ella con el poema; posiblemente vista desde la otra que llora o ríe, o ambas cosas, al verse y entenderse desde su imagen al otro lado del espejo como pieza importante de este puzzle de dulzura y amargura, llanto y alegría en que giramos oscilantes alejados del centro pendular.

Este poema de Beatriz es esa sinfonía que siempre me gustaría tener al alcance de mis manos para intentar entender ciertos fenómenos circunstanciales de esta vida que nos vive o vivimos.




El poeta, escritor y educador dominicano Bernardo Silfa Bor (Azua de Compostela -Ciudad del Vía y Sur de policromía caribeña- 6 junio del 1967) es miembro del Círculo de Estudios Literarios de Azua -CIELA-; del Taller Literario Juan Sánchez Lamouth de Santo domingo; de la Sociedad Cultural y Literaria Athene de Azua. En España es miembro de ACUDEBI, de la Asociación de Poetas y Escritores del Casino de Murcia y miembro presidente de la Asociación Cultural para el Desarrollo de los Dominicanos en Murcia (ACUDEM).
También pertenece al Movimiento Internacional de la Metapoesía.

Ha ganado los siguientes premios: 1990 Primer Premio Cuento Athene; 1991 - 1992 - 1993 Segundo Premio de Poesía Athene; 1993 Primer Premio de Poesía Atnene; 1995 Premio Nacional de Poesía Athene; 2004 Premio Internacional de Poesía de Casa de Teatro accésit por el poemario Máscara de la Imago.

Reconocido por su labor educativa y sociocultural por: Fundación Pro-juventud Padre Eduardo Mac Carty 1985; El Club Juan Pablo Duarte 1991; Comité Fiestas Patrióticas 19 de Marzo de Azua 1991; Compañía Anónima Tabacalera como Poeta Local 1992; Colegio Calasanz como Profesor del Año 1997; El Ministerio de Educación y su Distrito Escolar 0015 en 2003; La Editorial Norma y su Departamento de Literatura 2003; La Sociedad Cultural y Literaria Athene de Azua 2004; Los Premios Compostela de Azua 2004.

Textos suyos han sido antologados por Tomás Alberto Oviedo y Canó en su Antología de Poetas de Azua, por la Secretaria de Estado de Educación en la Antología Cuentos Premiados del Sur, por la Asociación de Poetas y Escritores de Casino de Murcia en la antología Nosotros, por la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo en su Coloquios 2004, EDICIONES FERILIBOR – Nº 70 del 2005, por el Grupo Poeta de la Era de Santo Domingo en su antología Poeta de la Era 2010 y por la Secretaría de Cultura de la Rep. Dom. En la antología A Viva Vosch, EDICIONES DE CULTURA, 2011.

Bernardo Silfa Bor ha participado en diversos cónclaves, congresos, tertulias y recitales en Rep. Dom., así como en Cuba, Puerto Rico, Estados Unidos y España donde reside desde finales del 2004. En el 2010 junto al poeta Daniel Tejada organizó en Madrid el V Congreso Global de Metapoesía 2010.

Sus libros publicados son "Hacia la otra senda de la luz" y "Máscara de la Imago".

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Libro-Anuario "Arte y Libertad VI"

Galería artelibre
Estimados amigos: Les informo de una lamentable (muy humana) errata, en la imprenta de ésta magnifica publicación de la Galería Artelibre, en mi foto y poema, en el Libro-Anuario "Arte y Libertad VI", en las siguientes impresiones estará subsanada.   






lunes, 3 de octubre de 2011

Uni-versos para Somalía




Muy pronto estará la Antología poética "Uni-versos para Somalía" a la venta. Todos los derechos de autor y editoriales serán cedidos a beneficio de Somalía, a través de Médicos sin fronteras.



viernes, 26 de agosto de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

“Apunte a lápiz” de René Rodríguez Soriano




La poesía de René Rodríguez Soriano es un remanso de sonidos llenos de belleza, delicadeza, elegancia  y aliento. Leer Apunte a lápiz es instalarse en una vieja casa llena de dignidad humana; en donde los lugares comunes se inauguran ante la luz de un poeta, que sabe tallar resonancias sentimentales en olores, en sensaciones luminosas, en melodías, en exuberancias. René transforma lo simple, en bello y estético, en un poemario profundo y vital. Sumergirse en la lectura de Apunte a lápiz es recibir el abrazo del mundo en los brazos cálidos de la madre amorosa, que sabe hacer pan dulce y mirar con ojos llenos de canto. Es caminar por las habitaciones de su mundo feliz y poético, sentir que la familia es el verso sagrado y que podemos aprender los colores y las formas, guiados por su mano y sin cuaderno.
Beatriz Giovanna Ramírez